domingo, 19 de noviembre de 2017

Sobre la relación profesor-alumno



Esta mañana he leído una estupenda entrada sobre la relación profesor- alumno escrita por Alberto Gilsanz. A partir de un libro sobre el tema, hace sus propias reflexiones. Me ha parecido muy interesante y recomiendo su lectura.

http://www.gilsanz.es/2017/11/la-relacion-profesor-alumno-en-el-aula.html

A partir de ella, me han venido mis propios pensamientos sobre el tema.

Hace dos años tenía yo en mi tutoría de 2 ESO a un alumno. Aprendí mucho con él sobre las relaciones personales profesor-alumno. Ahora es más mayor e imagino que verá las cosas de otra manera, pero en aquella época, c​uando yo hablaba con él y hacíamos referencia a su rendimiento académico en algunas asignaturas, él respondía “ es que ese profesor no está por mí “ y eso hacía que se cerrase en banda en dicha asignatura. Este alumno era un caso extremo en el que esta percepción que él tenía sobre lo que se preocupaba por él cada profesor hacía que trabajase o no.
Y aquí no entraba la exigencia académica, entraba el "sentirse bien" y atendido, como dice Alberto en algún punto.​ Aunque era un caso extremo, es cierto que en algunos alumnos lo que ellos perciben de cada profesor les influye en su rendimiento hacia la asignatura. Y no siempre lo que perciben es la realidad, pero es su realidad. Esto no suele pasar con los alumnos académicamente buenos, pero sí por ejemplo en "las clases medias" y en otros tipos de alumnos.

Hay profesores que dominan su asignatura y que no conectan, y al revés, profesores que conectan y que no dominan una asignatura. Podríamos preguntarnos en qué caso los alumnos aprenden más. Yo diría que en el segundo caso, porque lo que el alumno aprende no es lo que el profesor explica, influyen muchas cosas...y creo que uno de los elementos claves en el proceso de comunicación es la relación profesor-alumno.

A mí uno de los motivos por los que me gusta dar clase en los cursos bajos, es porque me topo de lleno con todo tipo de alumnos y aprendo un montón con ellos. Una de la cosas que observo es que cuando a un alumno le pides trabajo acorde a sus capacidades, y el alumno ve que te preocupas y que le exiges acorde a su nivel, el alumno responde bien.

Por eso las frases “Es que no hace nada", "No quiere trabajar", deberíamos pensárnoslas antes de decirlas y asumir también nuestra parte de responsabilidad cuando se produce eso. Comparo la relación profesor-alumno un poco como una partida de tenis, si lanzas la pelota bien, te la devuelven bien...al menos a mí me funciona.

Me ha gustado mucho lo que escribe Alberto sobre que ellos a veces pueden opinar pero decide el profesor. Eso es muy importante, han de vernos seguridad, y las normas las ponemos nosotros, pero es importante escucharles. Sólo el hecho de que perciban que sus opiniones son escuchadas ya es importante, y luego nosotros medir hasta qué punto tienen razón.

Desde la experiencia de una profesora más, con mis puntos más fuertes y más débiles, como todos, comparto algunas de las cosas que yo creo favorecen la relación profesor-alumno, o que al menos a mí me funcionan a fecha de hoy, mañana no lo sé:

  • Esperarlos a la puerta siempre que puedo y con las cosas para empezar preparadas (proyector, ..) y que no me vean llegar corriendo. No es bueno ni para ellos ni para mí. Soy de la opinión que ese primer momento de acercamiento marca mucho lo que viene después. Es el momento que también te permite hablar de alguna tontería con los que llegan antes y establecer buen rollo con ellos. 
  • Transmitir al principio de la clase lo que vamos a hacer y dónde queremos llegar. Qué espero de ellos.. De esa manera aprovechan más el tiempo, tenemos un objetivo. 
  • Creo, pero es una percepción personal, que el profesor no debe sentarse en su silla, o si lo hace, que sea el menor tiempo posible. El tiempo de trabajo personal de los alumnos, si paseas, ves lo que están haciendo, refuerzas positivamente lo que están haciendo bien, ayudas a mejorar lo que no está tan bien, los alumnos se sienten acompañados y lo agradecen. 
  • Cada vez soy más partidaria de las clases personalizadas siempre que se pueda, aunque sea dos o tres veces por evaluación, aquellas en las que hay posibilidad de elegir tarea, cada cuál elige acorde a su nivel y permitiendo la ayuda entre ellos. Al final de evaluación es más fácil tener este tipo de clases personalizadas. 
  • Otra cosa importante, que también nombra Alberto, es llevar la corrección al día. Si les pedimos trabajo diario a ellos hemos de contestar de la misma forma. Cuando ellos ven que corriges al día, luego ellos reaccionan de la misma manera. Hay un efecto espejo. 
  • También doy mucha importancia al proceso de transmitir notas, tanto de trabajos, cuadernos como exámenes, veo fundamental hacer balance con ellos y que entiendan el por qué de la nota. Me gusta que veamos las libretas y comentemos las rúbricas juntos. Más importante que la calificación es la evaluación que hacemos juntos del proceso. 
  • Y parece una tontería, pero yo este año les pongo post it motivadores en los exámenes ( idea de Rosa Liarte) que luego se quedan ellos, y el hecho de que el mensaje del post it que reciban sea bueno hace que se tomen más interés y que den lo mejor de sí mismos, que es de lo que se trata al final. Alguno se los pega en su agenda. Todo lo que sea personalizado suma. 

A mí a veces me da miedo que los profesores influyamos tanto en los alumnos, porque como bien aparece en el artículo de Alberto, esa influencia puede ser positiva o negativa y podemos estropearla. Siempre hemos de intentar que el aprendizaje de los alumnos sea significativo y que nos recuerden por lo que aprendieron con nosotros. Nunca debemos alimentar nuestro ego.

También creo que los profesores nunca debemos perder la humildad ni las ganas de aprender, lo que funciona hoy, puede no funcionar mañana. Ninguno sabemos todo y a veces lo que funciona en un grupo puede no funcionar en otro. A mí eso me pasa, igual en un grupo puedo hacer grupos colaborativos ya y en otro he de esperar porque no están preparados, y he de ser capaz de verlo, y no hacerlo por inercia, creo que hemos de ser flexibles y en cada grupo saber qué puede funcionar mejor. Por mucho que prepares una clase, al final hay cosas que tienes que cambiar en el directo, en función del día y del momento, y llevarlo con normalidad. Hay que ser previsor pero abierto con opción a cambio. Eso sí, cuanto mejor preparada lleves una clase, más capacidad tendrás de improvisar y cambiar el rumbo si lo ves necesario. Cuando entras a una clase y ves la cara de los chavales ya sabes más o menos a que puedes aspirar ese día. Si un jueves a última hora acaban de hacer un examen en la hora anterior, no puedo exigir ni esperar lo mismo que en otras circunstancias. Si no me doy cuenta de esto y lo asumo, solo conseguiré enfadarme y crear mal rollo, lanzaré mal la pelota y me la devolverán peor.

Otra cosa que estoy aprendiendo con los años es que todos tenemos malos días, y clases penosas, y no por ello hemos de angustiarnos. Ahí tenemos que resetear, hacer como los alumnos, que olvidan rápido, llegar al día siguiente con la misma sonrisa y seguramente tras una clase penosa habrá una clase excelente.

Si lo piensas, con los adultos también pasa, aunque tengamos todos bien definidas nuestras funciones, no trabajamos igual de a gusto con todo el mundo, las relaciones personales son súper importantes y muchas veces nos reinventamos y motivamos según quien tenemos a nuestro alrededor. Las energías entre las personas se contagian.

Para terminar, quiero haceros un regalo, al menos para mí lo fue cuando me lo enseñaron.

Vídeo






miércoles, 18 de octubre de 2017

Nos convertimos en creadores

Esta semana hemos alcanzado en las clase de matemáticas 1ºESO el nivel más alto de la taxonomía de Bloom, y además nos hemos divertido haciéndolo. También hemos hecho uso de los chromebooks táctiles, que nos encantan, usando la cámara de fotos para fotografiar nuestros propios problemas.

La dinámica consistía en que cada alumno inventábamos un problema. Habíamos trabajado previamente los números naturales, operaciones combinadas,  potencias, y ahora venía la fase más interesante ¿Para qué sirve lo que he aprendido? Para resolver problemas. Lo mejor ha sido inventarnos cada uno de nosotros un problema real, en el que poner en práctica lo aprendido.

Lo hemos hecho en dos clases diferentes y cada clase hemos usado un muro colaborativo (padlet) en el que hemos escrito nuestros problemas inventados.

Inma nos ha asignado un número a cada alumno, y cada uno de nosotros hemos tenido que resolver uno de los problemas del otro grupo (con nuestro mismo número). Ha sido divertido, nos hemos ayudado, hemos encontrado hasta un truco para que las fotos salieran bien, apoyando el papel en la mesa y bajando la pantalla. Luego hemos hecho fotos al proceso seguido para resolverlos y las hemos subido al padlet.

Inma nos ha hecho comentarios y alguno hemos revisado y vuelto a hacer. Hemos aprendido también de nuestros compañeros viendo todos los problemas inventados y cómo se han resuelto.

Los problemas han sido de niveles muy diferentes, pero es una actividad que hemos podido hacer todos, y cada uno hemos alcanzado nuestro máximo nivel, tanto pensando el problema inventado como resolviendo el que nos ha tocado. Alguno ha sido muy difícil, todo un reto...

En cada muro se han puesto dos positivos. Ha habido un ganador al mejor enunciado y otro al que ha realizado el mejor proceso para resolver, pero lo mejor es lo que hemos aprendido.





Padlet 1                 Padlet 2


                                                     

jueves, 5 de octubre de 2017

Operaciones combinadas al más puro estilo Clash Royale

Hoy es un día que no podía pasar desapercibido en mi blog.
Este verano preparé unos formularios de operaciones combinadas  en un entorno gamificado al más puro estilo Clash Royale. Primero una infografía con vocabulario del juego que hemos visto y explicado en clase: superar arenas, vencer al monstruo y posibilidad de ascender de clan. Los nombres de los clanes se los debo a la creatividad de mis alumnos del curso pasado, que me ayudaron con la idea: sumador, restador,  potenciario, raizcuadrático..
Ascienden de clan al ayudarse entre ellos. Han estado todos queriéndose ayudar unos a otros, impresionante ver esas ganas de ayudar solo por ascender de clan. Momentazos para guardar en el recuerdo.
Muchos de los que no ha superado la arena ocho han seguido en casa de manera voluntaria , me consta porque han llegado a completar el último formulario, y además alguno se ha animado a hacer los retos que había en la asignatura previamente programados, a los que antes no había prestado demasiada atención.
No sé los correos que he recibido esta tarde preguntando sobre los retos, uno digital y otro analógico. Y no eran ni obligatorios, no eran deberes. Porque en estas edades no trabajan en casa dando lo mejor de sí por obligación, lo hacen más bien por motivación.
Cada vez estoy más convencida del poder del juego y la gamificación. No hay nada mejor que aprender jugando. No siempre se puede, pero cuando se ve la posibilidad y aunque suponga bastante trabajo previo, vale mucho la pena. Esto no habría sido posible sin ideas como la de Sergio, de mi familia Math Team, que gamificó las ecuaciones en este mismo entorno, con otro estilo, pero a partir de ahí me vino la luz y mi cabeza entró en ebullición. Gracias Sergio.

sábado, 10 de junio de 2017

Cierre de curso

Han pasado nueve meses desde que vi a los alumnos de este curso por primera vez. He tenido tres grupos en primero de ESO y otros tres en segundo de ESO, de uno de estos últimos he tenido la suerte de ser la tutora. Con los primeros he compartido cuatro horas por semana y con los segundos tres. Han sido muchas horas juntos y hemos compartido muchos momentos.
Ha llegado el momento de evaluar las clases, hacer el feedback con los alumnos y compartir impresiones.
Yo cierro el curso muy contenta y satisfecha, con la sensación de un trabajo bien hecho. He preparado y mimado cada día mis clases y creo que el trabajo ha dado sus frutos. Ha habido dinámicas muy variadas en las clases y eso les ha gustado. Los alumnos de este año me lo han puesto muy fácil.
Ellos han terminado muy contentos con las matemáticas y creo que les gustan igual o más de lo que les gustaban al empezar. Lo importante es no ir para atrás. Lo hemos conseguido.
Ha habido muy buen rollo además en todos los grupos y eso ha facilitado la marcha de las clases.
El reto mío es seguir trabajando para mejorar cada día de modo que siempre pueda ofrecerles lo mejor, se lo merecen.
El curso próximo me espera un nuevo reto, asumiré la jefatura de estudios de ESO y Bachiller, y sólo podré dar dos grupos en primero. Echaré mucho de menos tener más clases, pero afronto este reto con ilusión y como una oportunidad de que me suponga un crecimiento personal. Será una nueva etapa que espero disfrutar.

jueves, 8 de junio de 2017

Experiencia de aprendizaje-servicio

Hace unos meses tuve la oportunidad de ir a la feria SIMO con varios compañeros de mi cole, y pude conocer a Rafa, compañero de 5 EP. Cosas de la vida, muchos años trabajando juntos pero no nos conocíamos porque el cole es muy grande y los espacios comunes del centro no los frecuento. Yo no voy al bar ni al comedor y salgo poco de mi etapa.
Estuvimos hablando de experiencias que nos gustaría llevar a cabo y empezamos a soñar,...
Pero hay realidades que comienzan con un sueño, y así nos pasó.
 Planteamos la posibilidad de llevar a cabo una experiencia de aprendizaje-servicio piloto entre su clase de 5A y algún grupo de 2 ESO, asumiendo el riesgo que conlleva lo novedoso pero con la ilusión de que podía salirnos bien. La ilusión en los proyectos es la pieza clave, lo tengo cada vez más claro, y si a eso añades compañeros de viaje que sintonizan contigo, se ilusionan y miran en la misma dirección, lo difícil empieza a hacerse fácil.
La idea fue ir paso a paso y si salía bien ya pensar de cara al futuro como abrirlo a más grupos, más cursos e incluso plantear algo parecido a otras asignaturas.
Tuvimos que empezar viendo horarios, y creo que eso fue lo más complicado. Las franjas horarias de las etapas son diferentes y cuesta mucho coincidir, de hecho, de mis tres grupos, solo lo he podido hacer en uno.
Pensamos en el formato talleres y vimos que contenidos compartíamos en ambos cursos.
Cuando les presenté el proyecto a los de 2 ESO vi emoción en sus caras , era lo que necesitaba ver, y eso me animó a seguir adelante. Ya todo vino rodado: reparto de talleres, pensar en cómo iban a explicar los conceptos a los peques (porque aunque había algunos de repaso, otros eran de ampliación), los juegos,  que no tenían que repetir modelos,..
Y he de decir que luego ya salió todo de un modo muy sencillo. Es más, han cubierto con creces mis expectativas iniciales. Uno de los juegos se podría hasta comercializar, son unas cartas con problemas de decimales elaboradas y plastificadas por ellos. Han hecho kahoots, quizizz ambientados con imágenes de dibujos de villanos que se informaron que les gustaban a los niños de quinto, pasatiempos para pintar con colores a medida que encontraban la solución, cartulinas con explicaciones de porcentajes, tableros de juegos con pistas, elaboración de insignias con cartulinas de colores y plastificadas..
Pero lo mejor, ver como se les iluminaba la sonrisa en las sesiones previas de preparación en clase y en las dos siguientes  de puesta en escena. El comportamiento y aprovechamiento de los alumnos de quinto ha sido espectacular, Rafa los hizo compensados por niveles y han aprovechado estupendamente los seis talleres.
Se han evaluado mutuamente peques y mayores mediante rúbricas y formularios, y tanto Rafa como yo lo hemos tenido en cuenta en nuestras evaluaciones de la asignatura.
Destacaría muchas cosas, pero me quedo con para mí la más significativa. Hemos podido ver a un alumno de ACIS en mates, a un futuro repetidor de segundo y a una alumna de dieces dinamizando los talleres, y nadie habría sabido distinguir quién era el de dieces ni el ACIS porque todos han dado lo mejor de sí mismos y lo han hecho fenomenal. No había diferencias. Igual me ha pasado con los alumnos de quinto, no he sabido reconocer al alumno de atención a la diversidad.
Estudiaremos de cara a futuros cursos la posibilidad de abrirlo a más grupos, más cursos y más asignaturas, porque tenemos una gran riqueza en nuestro Centro teniendo ambas etapas que hemos de aprovechar.
También tengo claro que estos recursos no hay que quemarlos, porque no lo harían con el mismo interés, pero si lo mantenemos una vez por curso en varias asignaturas  ya estaremos avanzando mucho.
Nos queda el recuerdo de haber vivido una experiencia muy significativa de aprendizaje con nuestros  alumnos y que nos da luz para seguir abriendo este tipo de caminos en el aprendizaje y desde aquí solo me queda dar las gracias a todos los alumnos implicados en la experiencia, tanto peques como mayores, y, sobre todo, a Rafa, que ha sido mi compañero de baile y con el que ha sido muy fácil coordinar el paso.

Enlazo fotos y vídeos de la experiencia.
http://bit.ly/2rQuBUi

viernes, 12 de mayo de 2017

Un año más acompañando a los alumnos de altas capacidades

Ayer culminaba un proceso que empecé hace unos meses con los alumnos de Secundaria de altas capacidades. Ya llevamos cuatro años presentándolos a las Jornadas Matemáticas de Guadalaviar.
Y estas cosas son de las que en el terreno laboral me dan vida. Me emociona mucho ver su progresión. Desde el día en que les transmito mi confianza para que se presenten, hasta el día en que vamos a recoger los premios, pasando por las dos fases a las que se enfrentan. Mi sensación es que ellos viven todo el proceso como un desafío personal que les hace sacar lo mejor de sí mismos. Se enfrentan a retos matemáticos con alumnos de su mismo nivel, en estas pruebas ya no son " los reyes" que pueden ser en clase, sino que las cosas se les ponen más complicadas al tener que competir con el resto de seleccionados, aunque realmente compiten consigo mismos viendo hasta dónde son capaces de estrujar su cerebro.
Cuando salen de cada fase y les oyes comentar, notas el subidón de adrenalina que llevan.
Igual que  cuando practicamos senderismo nos sube la adrenalina al subir un pico, a estos alumnos se la sube resolver un problema complicado que les supone un reto personal.
Ayer fuimos a ver si de los diez alumnos desde  primero de ESO a primero de Bachiller  que habían llegado a la segunda fase había salido alguno "premiado". En estas jornadas premian a cuatro de cada curso en la etapa de Secundaria. Ninguno fue nombrado, pero nos dió igual, a ellos y a mí, para mí el premio no es el final, ni lo que hubiese pasado ayer si los hubiesen nombrado, sinceramente creo que nada habría cambiado. Para mí el premio es tenerlos cada día en clase, el premio es sentirlos motivados con las matemáticas, ver cómo disfrutan y se convierten en líderes positivos en el grupo, y cómo  arrastran, el poder escuchar, como me pasó hace dos días, que uno de ellos me diga que de mayor quiere hacer la carrera de matemáticas, o a una madre decir que está disfrutando muchísimo este año con lo que está aprendiendo. Sé que esa semilla sembrada que los une a las matemáticas ya solo puede que seguir creciendo.
Uno de los diez hoy en clase me esperaba en la puerta para decirme que por favor el tenía que corregir el problema más difícil que llevábamos para hoy. Creo que le daba algo si no lo hacía.

Un adulto me preguntaba hoy, ¿Entonces no os llevasteis ningún premio?
Claro que sí nos hemos llevado premio, nos lo llevamos todos los días disfrutando en clase.

martes, 11 de abril de 2017

Una experiencia de cambio en el modelo de evaluación de matemáticas

En mi último post comentaba que cada vez veo más la necesidad de un cambio en la forma de evaluar.

En el post de hoy voy a contar una experiencia que he llevado a cabo recientemente con mis alumnos de matemáticas de 2ºESO. Seguramente no servirá para muchas asignaturas, y tampoco para la mía de forma continuada, porque depende del temario y de muchas más cosas, pero lo que es cierto es que a mí en este momento en el que estoy de la asignatura me ha funcionado muy bien.
Yo siempre digo que se trata de tener una caja de herramientas llena e ir sacando cada vez la más apropiada.

Quiero empezar haciendo referencia a la Taxonomía de Bloom. He de reconocer que hasta hace cosa de un año no la conocía, pero cuando más pienso sobre ella, más consciente soy de la necesidad de alcanzar el quinto nivel. Cuando el alumno crea y diseña es cuando se hace verdadero protagonista de su aprendizaje. Por supuesto, para alcanzar el quinto nivel hay que haber alcanzado previamente los anteriores. Si nos quedamos en aplicar, o repetir, el proceso es pobre y el alumno no afianza.

          
Llevo ya tiempo que intento tras cada unidad didáctica hacer algo que sea significativo para los     alumnos, que les permita ver la finalidad práctica de lo que hacemos. No siempre es fácil, pues matemáticas es una asignatura muy instrumental, y como escuché hace poco en un curso de formación no podemos hacer un AbP de polinomios, por ejemplo. Otras disciplinas lo tienen más sencillo, pero en matemáticas hay partes a priori más áridas porque suponen enseñar la herramienta en sí. Por eso hemos de combinar lo que es la parte más seria de la asignatura de pizarra ( que a veces es lo mejor que funciona y reconozco que soy una amante de la tiza) con trabajo en grupos cooperativos, flipped classroom, vídeo tutoriales en clase, retos, gamificación, dinámicas    donde trabajen la inteligencia espacial... De una mezcla de los mejores ingredientes y cocinado a fuego lento salen los mejores guisos. Nada es la maravilla por sí sólo ni nada hay que descartar. La cara y la emoción de nuestros alumnos nos van guiando.

En 2ºESO hemos terminado la unidad didáctica de las expresiones algebraicas, una parte en la que a priori cuesta encontrar algo que garantice un aprendizaje memorable y significativo, porque una vez llegas a las ecuaciones y los problemas, la cosa cambia, pero con los monomios y polinomios es más complicado.

Y se me ocurrió la siguiente idea..hacer que los alumnos diseñasen su propio examen. Al principio temía que fuese una idea muy loca, pues nunca lo había hecho ni oído a nadie que lo hiciese. Consulté con mis personas de referencia, y me dieron el visto bueno y me animaron. Y por supuesto con mis alumnos, los verdaderos protagonistas de esta historia. Vi en sus caritas emoción, pero también miedo.
Eso me hizo recapacitar, no podía ser algo obligatorio. Les di a elegir, quien quería hacía el examen del modelo tradicional y no salía de su zona de confort, y los que quisiesen probaban el nuevo modelo. Entre mis alumnos y yo construimos la rúbrica de evaluación:


También vimos juntos en clase la infografía de la Taxonomía de Bloom, para que supiesen el por qué se proponía esta nueva propuesta. Tenía un sentido.
Os doy datos, de 61 alumnos con los que he hecho la propuesta, 4 llevan ACIS, y de los restantes, 27 han probado el nuevo modelo, y 30 han seguido con el modelo tradicional. Casi el 50% han optado por salir de la zona de confort y arriesgar. Yo les transmití tranquilidad, independientemente de la opción elegida.
La clase previa al examen todos construyeron su repaso, tenían a su disposición presentaciones en Google drive hechas por mí, el libro de texto y su cuaderno de trabajo, pero el repaso debían hacerlo solos y sintetizar y construir.
Los que optaron por el nuevo  modelo pudieron disponer de su repaso delante el día del examen. Los del modelo tradicional no. Aquí las ideas me las dieron los propios alumnos, era importante que hubiese justicia con ambos métodos, y ellos vieron más justo que sólo los del nuevo modelo pudiesen disponer del repaso delante.
Para los repasos dispusieron de una sesión, y me lo entregaron los que optaban al nuevo modelo. Me tenía que asegurar que lo hacían ellos sin ayudas externas.
Adjunto imágenes de algún repaso:      
  
  
    
    

Algún repaso contiene errores, pero para mí no es significativo, porque son los mismos errores que hubiesen cometido si lo hubiese hecho yo y resuelto ellos.

Han sido capaces de sintetizar en un folio lo trabajado en medio trimestre. A destacar el aseo y el interés que pusieron, no se oía ni una mosca mientras lo hacían. Tenían que gestionarse también el tiempo, alguno ( se puede observar en la imagen) indicó el tiempo que iba a dedicar a cada pregunta.

Y llegó el examen, estuvieron bastante tranquilos. No les faltó tiempo a ninguno, que era una de las preocupaciones iniciales.

Las notas han sido bastante mejores, pero esto para mí no es lo importante.  

Lo que para mí es importante es que estoy convencida de que han aprendido más así, porque han pensado no sólo en las respuestas sino también en las preguntas. Ellos sabían que no podían copiar nada del repaso y ninguno lo ha hecho. Como me decía alguno, "He tenido que pensar qué monomios tenía que poner para que se pudieran dividir". Ellos afirman que han aprendido mucho más con este nuevo modelo, se han quitado la presión de la memorización, y han trabajado los cinco niveles de la taxonomía de Bloom. 
Estoy muy satisfecha con la experiencia y aunque no siempre se puede hacer, en este momento, esta asignatura, y con estos alumnos ha funcionado. 

El único pero que le pongo es que se tarda mucho más en corregir, pues son exámenes individualizados, pero vale la pena. Aprenden mucho más , que es de lo que se trata.
También les obliga a ellos a tener controlado su trabajo diario para el día del repaso poder acceder a lo importante y sintetizar. Y sobre todo, hacerse preguntas, ser creativos y autónomos.  La construcción del repaso también es una pieza clave en el proceso.
Termino con un vídeo donde ellos mismos han valorado la experiencia.